viernes, 30 de noviembre de 2007

PLÁTICA 2 ABRIL

La confesión de San Pedro en Cesarea (Mt 16, 13-19): amor a la Iglesia

Descripción del pasaje: El Señor quiere poner a prueba a sus discípulos para ver si le conocen de verdad. Simón, el más “lanzado” de todos, hace una confesión impresio¬nante sobre Cristo.

Jesús le hace ver que su acierto no se debe a su inteligencia sino a una gracia particular de Dios. Y, entonces, le cambia el nombre de Simón por el de Pedro, es decir, roca sobre la cual edificar su Iglesia.

El Señor no le da este encargo y las gracias especiales para cumplirlo por sus méritos: ha sido por un querer libre de Dios.

Simón quedaría abrumado con esa responsabilidad... o quizá no era todavía consciente de lo que se le venía encima.

Consideraciones: El Señor quiere necesitar de los hom¬bres para cumplir su misión salvadora: para eso instituye la Iglesia.

Los poderes que Jesús dio a Pedro (atar y desatar en la tierra) parecen desproporcionados para lo que puede llevar un hombre...: ¿no hay peligro de que “se lo crea” y comience a hacer disparates?

Para una misión tan difícil y delicada Dios le da unas gracias especiales, que le vienen, entre otras cosas, por la oración de todos los cristianos.

Y ese poder era de Pedro y también de sus sucesores. Por eso, cuando Papa enseña y gobierna no puede hacer lo que le dé la gana: sólo puede ser fiel al encargo que ha recibido.

No somos elementos aislados sino partes de un todo: por tanto somos responsables del bien de los demás, empezando por el Papa. Por eso hemos de rezar por él, para que cumpla bien su misión de pastor de toda la Iglesia.

También hemos de pedir por los obispos, sucesores de los demás apóstoles, por los sacerdotes y por todos cristianos.

Y, sobre todo, pedir por los pecadores, miembros enfermos del Cuerpo Místico de Cristo, para que reciban plenamente la vida de la gracia y no sean perjudiciales al bien común de toda la Iglesia.

Dialogo:
Gracias, Señor, por instituir la Iglesia, en cuyo seno he nacido a la vida de la gracia y que me enseña el camino del Cielo.

Gracias, Señor, por instituir el papado, pues así tendré siempre claro dónde está la verdad y cuál es el bien moral que debo practicar.

Te pido, Señor, por el papa actual, para que tenga luces y fuerzas abundantes para cumplir la tarea que le has encomendado.

Te pido, también por los obispos -especialmente por el Obispo de Granada- y por todos los sacerdotes del mundo entero, para que nos den siempre los sacramentos y prediquen con cla¬ridad la verdad del Evangelio.

Te pido, por todos los miembros de la Iglesia: para que cada uno cumpla con la misión que le quieras encomendar.

Perdóname, Señor, por mis anteriores faltas de responsabilidad y por mi falta de gratitud hacia la iglesia.

Perdóname también, por mi cobardía algunas veces al no haber defendido a la Iglesia y al Papa de los ataques que les pueden hacer mis amigos.

Madre de la Iglesia, Santa María, haz que reine siempre entre nosotros la concordia y la fidelidad a tu Hijo Jesucristo.

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