martes, 15 de octubre de 2013

AFÁN APOSTÓLICO

Dios es Amor
Dios es Amor, Deus cáritas est, nos dice San Juan. En pocas palabras no se puede decir más. Así es Dios.

Lo que sucede es que, al tratarse del Ser más elevado, sería imposible verlo si no se hubiera encarnado.

Por eso a Dios lo contemplamos en Jesús. Y el Amor de Dios se encarna en Él: en este hombre maravilloso.

Vamos a pedirle, al inicio de nuestra oración, que nos de su luz para que entendamos como tenemos que imitarle. 

–Danos tu luz y tu verdad.

Quizá nos vienen a la cabeza aquellas palabras suyas.

–A vosotros os he llamado amigos. Este es el nombre que Dios nos da. 

lunes, 2 de abril de 2012

6. EL AGUA


   Para escuchar

Experimentamos que conocer la vida del Señor nos ayuda a conocer la nuestra, pues muchas cosas se repiten. En nuestra vida –como en la del Señor– las cosas no ocurren por que sí. Si meditáramos los misterios del  Señor, encontraríamos luz para nuestra vida corriente. Nuestro paso por la tierra depende de la historia que hace siglos ocurrió en Palestina.

De repente
Un día, los  habitantes de Nazaret vieron como Jesús abandonó el pueblo, y se dirigía hacia Judea. Luego se supo que fue en busca de Juan el Bautista. Iba a empezar una nueva etapa en su vida.
También nos sucederá a nosotros que, después de largos años trabajando donde ya estábamos hechos a esa tarea, el Señor quiere que pasemos página. Lo anterior formó parte de nuestro pasado.

María recordaba a Juan
María recordaba que el primer viaje del Señor en esta tierra fue también en busca de Juan. En aquel entonces la Virgen, embarazada, llevaba a Jesús en su interior. Y el Bautista, que tampoco había nacido, saltó de gozo en el vientre de Isabel, su madre, al notar la presencia del Señor.
Pero había pasado el tiempo, y Juan ya era famoso. La gente se decía que por fin Dios había enviado un nuevo profeta.

viernes, 30 de marzo de 2012

5. EL DESCONCIERTO

   Para escuchar





La pérdida
Jesús, siendo muy joven, la primera vez que va con sus padres de peregrinación a Jerusalén, en vez de seguirles se va por otro camino, sin decir nada a nadie. María y José al no encontrarlo, lo buscan, y de forma angustiosa, porque  Jesús nunca se había portado así, y pensaban que le habría pasado algo.

¿Por qué?
¿Por qué? Parece que esto contradice lo que escribe san Lucas de que obedecía a sus padres en todo. Y cuando sus padres lo encuentran en el Templo, Jesús les dice: «¿Por qué me buscabais»
Con esa contestación da la impresión de que pone distancias. «¿Por qué me buscabais, no sabíais que yo he de ocuparme en las cosas de mi Padre?».

viernes, 16 de marzo de 2012

4. El TEMPLO

Un templo construido para Jesús
  Para escuchar


A las puertas del Templo, José compró dos tórtolas para la ofrenda, porque no disponía de recursos para comprar un cordero. Pero algo anecdótico sucedió. Un anciano, inspirado por el Amor de Dios, se destacó entre la multitud allí reunida. Cuando descubrió a Jesús en brazos de su madre, el Espíritu Santo le advirtió en secreto que ese niño era el Esperado desde hacía siglos, el prometido de Dios. Acercándose con respeto pidió que le permitieran tomarle en brazos, y luego alzándolo, bendijo a Dios y temblando de emoción entonó un himno. El templo de Jerusalén había sido construido para albergar la gloria de Dios. Y ahora cumplía su verdadera finalidad. Allí aparecía por primera vez el Señor del Templo, de aquel lugar que había hecho Salomón sin saber que era para su descendiente. «De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis» dice Malaquías. Por eso uno de los salmos vaticinando este acontecimiento canta: «que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria» (23).
Después de la muerte de Jesús el Templo de Jerusalén sería destruido, y no quedaría nada más que un muro para lamentarse los que no creyeron en el Señor de la gloria. Ya no tendría sentido el templo, porque otro templo lo había sustituido: es donde nosotros adoramos a Dios en espíritu, no con la materialidad de los sacrificios antiguos.

jueves, 8 de marzo de 2012

3. EL NACIMIENTO

Una dura prueba para José

Cuánto sufriría José, cuanto avanzaría José en abandonó con motivo del nacimiento de Jesús, cuando todas las puertas se le cerraban y le vendrían dudas sobre su mala gestión. Porque él era el responsable humanamente de que todo estuviera en orden. Era el que hacía cabeza.
Pensaba sin duda que tendría que haber sido más previsor, no dejar las cosas para último momento. Esto es lo que iría meditando las horas anteriores a la Navidad. Los pensamientos negativos luchaban en su interior contra el abandono en Dios. Porque había que tener fe para darse cuenta de que todo esto era querido expresamente por Dios. Y a descubrir que la mano del Señor estaba detrás.
El misterio del Nacimiento de Jesús nos lleva a pensar en este hombre, que tenía una fe tan grande, al que se le sometió a una prueba durísima. Efectivamente, los misterios gozosos fueron para José, misterios dolorosos, y también gloriosos y llenos de luz. 
Pues en nuestra vida como en la vida del Santo Patriarca todo está unido: el trigo y la cizaña, años horribles, con los meses de maduración interior. Pensamos que siempre hay una de cal y otra de arena.

FORO DE MEDITACIONES

Meditaciones predicables organizadas por varios criterios: tema, edad de los oyentes, calendario.... Muchas de ellas se pueden encontrar también resumidas en forma de homilía en el Foro de Homilías