sábado, 26 de enero de 2019

PODER VERSUS SERVICIO


 
La soberbia de la vida
Poder versus servicio
Llamar servicio al poder


LA SOBERBIA DE LA VIDA

Entibia el Amor

Al meditar sobre las tentaciones de Jesús y las nuestras, podríamos considerar que la peor de ellas, es la que va dirigida a entibiar el Amor. Sería la tentación contra la Caridad,  a la que san Juan  llama  soberbia de la vida.

La otras tentaciones importantes, como la concupiscencia de la carne, y la de los ojos, también nos conducen al lado oscuro, pero lo peor es la soberbia, el pecado propio de Satán –príncipe de los diablos–, que sumerge al hombre en abismos de sombra.

Un santo moderno calificaba a esa fuerza  como la más “deletérea”, la que más nos destruye interiormente y hace pedazos la unidad con otros.

Lo que separa

Precisamente la palabra “diablo”, significa lo que separa, y por eso el pecado de soberbia es “lo que desune” por que es consecuencia de la acción propia de los demonios.

Es la cáritas la que construye “puentes” entre los hombres, mientras que la soberbia, al querer elevarse por encima de los demás, construye muros de separación.

Ciertamente es así. Una poeta española contemporánea dice que si el diablo se hubiera enamorado no habrían existido las guerras, porque el amor lo perdona todo (cfr. Gloria Fuertes en La poesía no es un cuento).

Rodearse de súbditos
Satán carece de amor a los demás y se “rodea” de una corte de súbditos, no tiene amistades.

Codicia el poder y no lo delega en los demás, que para él son esclavos a los que “utiliza” como marionetas; se sirve de ellos, “no  sirve” a ellos.

Y a los que el Demonio “utiliza”  como aliados, no es que sean sus amigos, sino que están unidos por el odio, la envidia hacia Dios y a otras personas.

Por eso el ambiente donde “conviven” esos seres desgraciados es tétrico, están solos porque detestan la compañía, porque desconfían de todos, por eso alguien ha dicho que  “el infierno son los otros”.



PODER VERSUS SERVICIO

Competidores

Para los soberbios los demás son vistos como “instrumentos”, no son queridos por si mismos. Son considerados  competidores, que podría quitarles cuotas de poder; y por eso las cualidades ajenas entristecen, pues podrían conseguir que “los otros” subieran, por delante, en el escalafón.

Satanás, sembró en los primeros hombres, la semilla de su soberbia, queriendo que aspiraran a ser dioses, pero sin contar con Dios.

Cada uno a lo suyo

Y el Demonio, en forma de astuta serpiente, les incitó a desobedecer, a desoír la voz del Creador, y consiguió que utilizasen la libertad para querer ser “dueños” de su destino con el “poder”que habían recibido de Dios. El Diablo le engañó, haciéndole pensar: –Que ellos no necesitaban de Dios.  

No es nada nuevo, en la actualidad muchos viven como si Dios no existiera

De alguna forma los pecados más importantes tienen en común la codicia de poseer el poder. La Serpiente introdujo en Adán y Eva la sospecha. Juan Pablo II define a Satanás, como el maléfico genio de la sospecha.

El Diablo les insinuó algo así como que Dios no quería darle el don principal. Entonces les animó a tomar de esa fruta sabrosa, que es poder, el que no lo tiene lo persigue con avidez, y el que lo tiene no desea dejarlo.

Serviré

La codicia del poder se contrapone al servicio  a los demás. Satán también tentó a Jesús con “el poder”, pues se convenció –como dicen los Padres de la Iglesia– que no era Dios.

Pero lo que sabía es que era el Mesías y le propuso, que le adorase, porque si lo convertía en su dios, entonces le daría el gobierno sobre los pueblos de la tierra, porque después de ser desalojado del cielo, este era su reino, aquí dominaba él.

LLAMAR SERVICIO AL PODER

Ocultar la codicia

Esa tentación de detentar el poder es tan fuerte que “el que manda”, a veces, quiere “encubrirse” diciendo que el gobierno es un servicio.

Es tan fuerte el deseo de poder que los legisladores de los distintos países han creado “contrapesos”, para que no se dé la tiranía.

Por desgracia también en la actualidad estamos contemplando gobiernos corruptos que intentan perpetuarse en el poder.

Perpetuarse en el cargo

Es una tentación, que las legislaciones tratan de solucionar con la limitación del tiempo de los mandatos, porque los dictadores lo que persiguen es mantenerse en el cargo.

Es corriente que el poderoso que se perpetua en el tiempo, se rodee de personas que le aseguren en su sillón de mando.

Las camarilla de los gobernantes suelen estar compuesta de subalternos de perfil bajo, o de tecnócratas; pues suele ocurrir que el gobernante no quiere personas que le hagan sombra, sino que le obedezcan con sumisión.

Incluso busca a familiares, mujer e hijos para que les sea más fácil perpetuarse en el gobierno.

El que quiera ser grande

Pero entre los seguidores de Cristo no debe ocurrir así, y menos en el gobierno de la Iglesia.

La codicia por el poder no es cristiana, lo que Jesús enseñó es justamente lo contrario. El que quiera ser grande que ocupe el puesto de menos rango, que se haga el siervo de todos, que no busque mandar.

Teresa de Jesús con mucho tino decía que a los que los desean  gobernar en la Iglesia no están capacitados para ello. Ya el buscar el mando les corrompe en su vida cristiana.

Efectivamente algunos eclesiásticos pueden buscar mandar para intentar arreglar los asuntos que marchan mal.

Pero pensar eso es una ingenuidad, porque el que puede enderezar las cosas es Dios, y no utilizó para poner las bases de su Iglesia a sabios atenienses sino sino a pescadores de Galilea, así se ve más claro que la Iglesia la gobierna Él, mediante su Amor.

Que se representa como paloma, en el transparente de la Basílica de San Pedro, o está en María, su Esposa, Madre de la Iglesia, que se da a ella misma el título de Esclava del Señor, porque lo era.


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