lunes, 2 de septiembre de 2019

LA DESPENSA


El pan de cada día

¿Qué significa el pan de cada díaQue muchas veces conseguir lo material no depende de nosotros, y hay que pedirlo a Dios. Cuando tenemos una preocupación grande irremediablemente acabamos pidiendo a Dios. Al Señor le pedimos el pan de hoy, porque quiere que confiemos en Él y que le pidamos cada día. Los hijos no le dicen a su madre: «Dame lo que necesito para todo el mes porque no me fío de ti». Por eso, el maná que los israelitas almacenaban se les estropeaba, solamente le servía para una jornada. 

Una universitaria le dijo al capellán de su Residencia:
Estoy haciendo lo que usted me dijo: explicarle a mi novio las oraciones más elementales… Se le ve que muestra bastante interés… Y, como es listo, me hace preguntas filosóficas, que a veces no sé responder. Y el otro día me dijo: «¿Qué significa lo del pan de cada día?».

Sí, que en la vida las cosas materiales, muchas veces no dependen de nosotros… Por eso hay que pedirlas a Dios.

Ya –dijo la chica, es como lo que dicen de la salud, que se valora cuando no se tiene.

Esto es lo que sucede en África aclaró el capellán– que al tener más necesidad, se acuerdan más de Dios. Aquí vivimos como si no existiera… Pero cuando tenemos una preocupación grande, acabamos volviendo a Dios.

Está claro, dijo la universitaria.

Fiarse de Dios 

Y otra cosa que puedes decirle a tu novio añadió el capellán– es que le pedimos a Dios el pan de hoy, porque quiere que confiemos en Él. Los hijos no le dicen a su madre: «Dame la comida de todo el mes porque no me fio de ti».

Está claro –dijo la chicasi los padres dieran a sus hijos la comida semanalmente, la mayor parte se echaría a perder.

No solo eso dijo el cura, sino que acabarían distanciándose. Por eso, al Señor no le rezamos: «Danos hoy nuestro pan semanal». Efectivamente, el que pide pan para hoy es el que no tiene despensa, es pobre. 

Uno quiere tenerlo todo controlado, y hay cosas que se nos escapan. La tendencia humana es la de controlar. Pero esa actitud nos distancia de Dios. ¿Qué va a suceder el día de mañana? Ni lo sé, ni me interesa, que se preocupe Dios que es mi Padre. Es como preguntarle a un niño de educación infantil: «¿Qué tienes previsto comer para mañana?».

El Pan espiritual

Por lo que contaban el novio recibió su Segunda Comunión el día de la Inmaculada. Seguro que la Virgen intervino para que recibiera al Señor de nuevo, después de tantos años. Para la ceremonia se puso una chaqueta azul, y una corbata. No se sabe quién estaba más contento, si él o ella. 

En esta Segunda Comunión de su vida, el chico pidió también por sus padres, como en la Primera. Pero esta vez su padre ya no era tan joven, y estaba solo y con sesiones de radioterapia. Y a su madre se la notaba un tanto amargada, aunque ella lo intentaba tapar con sus idas y venidas. 

El chico, en su Segunda Comunión decía«Señor, te pido por Beatriz, para que me case con ella; otra mejor no voy a encontrarla. También te pido por mis padres, son buenas personas pero están muy despistados. Te pido por los dos para que no se dejen llevar por el orgullo y vuelvan a estar juntos. Señor, hasta ahora pensaba que no te necesitaba. Jesús, dame hambre de Ti».

Es cierto, por eso hay gente que no comulga, porque no tiene hambre de Dios. 

Madre nuestra, Tú también recibiste la Primera Comunión, la segunda, la tercera... Yo quisiera recibir a Jesús como lo recibías: cuando Jesús estaba ya en el cielo y Tú, aquí entre nosotros.

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