miércoles, 6 de diciembre de 2017

10.PAN


El grano de trigo
«Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, dará mucho fruto»  (Jn 12, 24). Con estas palabras el Señor interpreta su vida en la tierra, como el grano de trigo, que solamente mediante la muerte llega a producir fruto. Jesús  explica su vida terrena, su muerte y resurrección, en la perspectiva de la Eucaristía, así sintetiza todo su misterio.

Y María junto al Pan
María puede guiarnos hasta este Pan del cielo. En el relato de la institución de la Eucaristía, la tarde del Jueves Santo no se menciona a la Virgen. Pero sin duda estaría, pues acompañaba a los Apóstoles en oración, como se dice en otros momentos (cf. Hch 1, 14). María ayudó a traer al mundo al Señor: el Cuerpo y la Sangre de Jesús se formó en Ella.

Sin duda  colaboraría en la Última cena, como lo hacían otras mujeres. Desde la cocina, pasando oculta, serviría los alimentos que iban a transformarse en Dios.

Jesús es Pan
Jesús es pan al hacerse Hombre, es pan al morir por nosotros y  sobre todo es pan en la Eucaristía. Por eso la Iglesia vive de la Eucaristía. El Señor en la Eucaristía es el motor del mundo: es como esas centrales nucleares que tienen un potencial de energía enorme. Y a veces, si hay un escape, pueden organizar lluvias radioactivas, y contaminar, produciendo enfermedades, que se notan a la vuelta de los años.

El Señor en la Eucaristía es así, pero al revés: en vez de daños produce bienes, en vez de contaminar, purifica el ambiente con esa lluvia radioactiva de la gracia.
Cuando nosotros tocamos al Señor, algo se nos pega. Aunque sea por poco tiempo.
Y en vez de alteraciones en el organismo se producen, sí, alteraciones, pero para mejor.

–¡Qué bueno eres, Señor! Que te has rebajado tanto por nuestro amor: más no te puedes entregar: te das a Ti mismo.

El abajamiento de Dios
Jesús que es tres veces pan, se abaja cada vez más. Es el Pan que ha bajado del cielo, porque al hacerse hombre es la Palabra  de Dios que se hace carne (cf. Jn 6, 33). Y así es Dios que desciende «hacia nosotros»

Pero da un paso más, Dios se abaja  «por nosotros» en la cruz. En la entrega que hace Jesús de sí mismo en el calvario su carne se hace alimento «para» el mundo (cf. Jn 6, 51) porque da la vida por nosotros.

Y otro descenso más se da en la Eucaristía, hasta hacerse «verdadero» pan. Por eso la Misa es el centro de la vida cristiana, porque allí comemos «verdaderamente» a Dios que se  encarnó y ha dado su vida por nosotros.

Misterio de Fe y de Amor
Una persona que, ante la Eucaristía no reaccione con hechos, es que espiritualmente está muy baja: habría que medirle la radioactividad. Y observaríamos que tiene pocas partículas de fe en su organismo. O puede pasar que no tenga amor: que su amor esté en los mínimos. El termómetro es la asistencia a Misa.

–Señor, Tú no quieres coaccionar de ninguna forma. Tampoco nosotros. Tan sólo queremos que te prefieran a ti antes que a sus cosas. Si Te quisieran, irían...

Tenemos experiencia
Todos tenemos experiencia de cómo la gente cambia radicalmente, se convierte, cuando empieza a asistir a Misa todos los días.

Un amigo nació en un pueblo precioso del norte de África (Nador). Cuando él vivía en ese lugar era territorio español. Me contaba que allí convivían chicos cristianos y musulmanes: tenían la misma nacionalidad,  la misma lengua y aficiones parecidas. Todos disfrutaban entonces con los éxitos de Real Madrid.

Estudiaban en la misma aula, y sólo se dividían para las clases de religión. Pero los chicos musulmanes y católicos no hablaban de ese tema, parecía que la religión era un tema tabú, que no era tocado por ellos. Por eso la extrañeza de mi amigo fue mayúscula cuando un adolescente musulmán de su misma clase empezó una conversación sobre el cristianismo.

El chico se llamaba Aberkade. Le dijo: –Nosotros también creemos en Jesucristo. Para nosotros es un profeta.

Entonces Luis, que así se llama mi amigo se vio en la obligación de responderle:
–... Es mucho más  que un profeta: es Dios que se ha hecho hombre.
–¿Como puede ser hombre? Le respondió Aberkade. Dios es Dios.
–Es que se ha hecho hombre para salvarnos, le dijo Luis, y nos ha enseñado.
–Y vosotros ¿cómo dais culto a Dios? Preguntó el chico musulmán.
–El acto más importante es la Misa.
–Explícame, dijo Aberkade.
–Es que es algo muy misterioso, le dijo el chico cristiano.
–No importa, algo entenderé.
Entonces Luis empezó la explicación:
–El sacerdote toma un pan... (me contaba que prescindió del vino para simplificar)... El sacerdote toma un pan; dice unas palabras... y en el pan se pone Jesucristo.
El chico musulmán no entendía mucho:
–¿Qué está Jesucristo? ¿El pan es realmente Jesucristo?
–No, le respondió Luís, se pone en el pan. Está dentro.
 La verdad es que no eran unas explicaciones muy teológicas.
–¿Y esto cada cuanto ocurre? ¿Cada cincuenta años?

–Todos los días.
– ¿Cómo eso puede  ocurrir todos los días? ¿Nada más irán las personas muy santas?
–No, dijo Luis, puede asistir el que quiera.
– ¿Cómo puede asistir todo el mundo?
–Pues así es nuestra fe.
–¿Tú crees eso? Le dijo el chico musulmán.
–Sí, claro.
–Entonces tú debes ser el hombre más feliz del mundo... ¿tú vas todos los días?
–No, sólo es obligatorio los domingos.
–Tú no eres suficientemente bueno, no vas todos los días.
–Pero no te estoy diciendo que sólo es obligatorio los domingos.
Y entonces con aire de desprecio Aberkade le dijo al chico católico:
–¡Vete mentiroso!... O eso no es verdad, o tú no crees nada...
Y continuó diciendo Aberkade:
–Si eso fuera cierto, yo estaría todo los días desde las cinco de la mañana, esperando, para ver a Dios con mis ojos.
Mi amigo Luis de allí se fue muy nervioso, casi llorando... y empezó a ir a recibir al Señor casi todos los días. Y hoy es sacerdote.

Y es que aunque en el Pan eucarístico esté el mismo Dios con toda su majestad se ha quedado para que le comamos.

Se ha quedado para nosotros
¡Jesús se ha quedado aquí en el sagrario! para aumentar nuestro amor. Jesús se ha quedado en la Eucaristía para darnos la fuerza necesaria. Porque la Eucaristía es el  Sacramento de la Común unión, de la Comunión. La Eucaristía realiza la unión con Dios y también entre nosotros.

Esta es la experiencia de los santos. Contaba la Madre Teresa de Calcuta que cuando en su congregación decidieron tener adoración al Santísimo todos los días. En agosto de 1985 hubo en Nairobi el Congreso Eucarístico internacional, y allí estaba la Madre Teresa de Calcuta, que intervino en una de las reuniones. Contó la siguiente anécdota:

«hasta el año 1973 teníamos Adoración al Santísimo después del retiro, una vez a la semana. Ese año hubo una petición unánime de las monjas: ¡queremos tener adoración todos los días!
Yo hice el papel del diablo y les dije: ¿cómo vamos a tener Adoración diaria con tanto trabajo como tenemos?
Pero insistieron, y a mí me agradó mucho que lo hicieran. Así fue como comenzamos a tener adoración diaria, y os puedo asegurar con sinceridad que desde entonces he comprobado cómo en nuestra comunidad hay un amor más íntimo hacia Jesús, más comprensión entre todas, un amor con más compasión hacia los pobres....y hemos duplicado el número de vocaciones».

Esta es la realidad: tendremos más vocaciones cuando estemos más pegados a Jesús en la Eucaristía.

–«El que está unido a mí, ése dará mucho fruto».
–Señor, nosotros, no es por el fruto, es que te queremos, y buscamos estar junto a ti,

Después de la Comunión
Siempre se le pueden pedir cosas al Señor pero especialmente cuando estamos junto a Él en la Eucaristía. El Señor, cuando comulgamos y le pedimos cosas, nos las concede: esos diez minutos, decía Teresa de Jesús, son tiempos para negociar, hacer negocios con el Señor. Esto es la Comunión.

Ahora le decimos a la Virgen: –Madre de Dios y Madre nuestra: agranda mi corazón.
Porque yo no sólo veo a Dios, lo llevo en mi interior como Tú.

María al hacer su Primera Comunión estaba, como una niña, colorada por la emoción. Más guapa que nunca. La Virgen Cuando recibía la Eucaristía era como si el Sol se le hubiera metido dentro.


No hay comentarios:

FORO DE MEDITACIONES

Meditaciones predicables organizadas por varios criterios: tema, edad de los oyentes, calendario.... Muchas de ellas se pueden encontrar también resumidas en forma de homilía en el Foro de Homilías