
Para escuchar
Experimentamos que conocer la vida del Señor nos ayuda a conocer la nuestra, pues muchas cosas se repiten. En nuestra vida –como en la del Señor– las cosas no ocurren por que sí. Si meditáramos los misterios del Señor, encontraríamos luz para nuestra vida corriente. Nuestro paso por la tierra depende de la historia que hace siglos ocurrió en Palestina.
Experimentamos que conocer la vida del Señor nos ayuda a conocer la nuestra, pues muchas cosas se repiten. En nuestra vida –como en la del Señor– las cosas no ocurren por que sí. Si meditáramos los misterios del Señor, encontraríamos luz para nuestra vida corriente. Nuestro paso por la tierra depende de la historia que hace siglos ocurrió en Palestina.
De repente
Un
día, los habitantes de Nazaret vieron
como Jesús abandonó el pueblo, y se dirigía hacia Judea. Luego se supo que fue en busca de Juan el Bautista. Iba a
empezar una nueva etapa en su vida.
También
nos sucederá a nosotros que, después de largos años trabajando donde ya
estábamos hechos a esa tarea, el Señor quiere que pasemos página. Lo anterior
formó parte de nuestro pasado.
María recordaba a Juan
María
recordaba que el primer viaje del Señor en esta tierra fue también en busca de Juan. En aquel entonces la Virgen, embarazada,
llevaba a Jesús en su interior. Y el Bautista, que tampoco había nacido, saltó
de gozo en el vientre de Isabel, su madre, al notar la presencia del Señor.
Pero
había pasado el tiempo, y Juan ya era famoso. La gente se decía que por fin
Dios había enviado un nuevo profeta.