viernes, 14 de mayo de 2021

EL OSCAR


 EL SEÑOR se encarnó para poder sufrir por nosotros. Porque Dios no podía sufrir, a menos que se hiciese hombre.


Hemos comprobado el amor que el Señor nos tiene: nada más hay que mirar sus manos y sus pies para emocionarse.

Por nuestro amor sufrió esas tremendas heridas, y muchas humillaciones.

El día de la Ascensión (cfr. Hch 1, 1-11: Primera Lectura de la Misa) llegó Jesús a la Gloria y recibió todo el agradecimiento desbordante, que hasta entonces había estado conteniendo el Cielo.

APLAUSOS

El día que Jesús entró en el Cielo fue como una explosión de alegría. Me acordaba de las Jornadas Mundiales de la Juventud con Juan Pablo II: Santiago de Compostela, Denver, París, Roma, o la última que hubo con Benedicto XVI en Colonia, en la que a lo mejor estuviste.

Impresionaba ver miles y miles de jóvenes, y no tan jóvenes, aclamando al Papa cuando pasaba con el papamóvil entre la multitud: gritos de ¡Viva el Papa!, banderas al viento, gente corriendo intentando seguir el coche blanco…

Podemos imaginarnos así la entrada de Jesús en el Cielo. Tuvo que ser como una explosión de júbilo. Como cuando llega la primavera, que parece que la naturaleza, de repente, despierta de golpe. Se abren las flores y se llena el ambiente de aromas. Incluso la gente parece que tiene una alegría que no puede contener y hablan más. Están contentos casi sin esfuerzo.

Es lo que le pasa a la gente que está a la salida de la Catedral de Granada el día del Corpus cuando ven aparecer la custodia: que rompen a aplaudir con fuerza. Así sería el recibimiento en el Cielo el día de la Ascensión.

Dice la Escritura que ese día los Apóstoles se volvieron llenos de alegría.

EL PREMIO

La gran alegría de que Jesús volviera al Padre pudo más que la tristeza de no volver a oírle y verle como antes en la tierra. Es un día de fiesta, no de ayuno y luto.

La primera Navidad fue un día bonito para los hombres, pero Jesús tuvo que pasar frío. Hoy el Señor también disfruta del momento. Es su día. El día de su Gloria. Dios Padre, que se deshace en cariño y ternura, por la obediencia y la humildad de su Hijo hecho hombre.

Y los Ángeles, que se maravillan, por servir a un Dios tan bueno. Y los Santos que estaban allí con una emoción impresionante: sobrecogidos por un Amor tan fuerte.

EL MEJOR TRABAJO

Un Amor más grande que el dolor y la muerte. El Señor ha transformado esos dos productos del infierno.

Dios, como hace siempre, del mal saca bien, y de un río de maldad saca un océano de cariño. ¡Qué alegría más grande tener un Dios tan bueno!

Dice el salmo que el Señor «asciende entre aclamaciones». Dan ganas de estar allí para aplaudir con fuerza (cfr. Sal 46, 2), en agradecimiento por todo lo que ha hecho Jesús por cada uno.

–Nos alegramos por Ti, Señor, porque has dejado este mundo en el que tanto padeciste, para gozar de la eternidad;
–nos alegramos por nosotros, porque la humanidad ha tomado por asalto la ciudad del Cielo;
–porque Tú, Señor, que en ocasiones nos llamas a compartir tus sufrimiento, nos llamarás a compartir tu Gloria.

A LA ESPERA DE NUESTRO AÑO

Nosotros también somos hombres. Dentro de unos años llegará el momento de recibir el resultado del jurado por nuestra actuación en este escenario de la tierra.

Lo que más se valorará entonces será el cariño con que hayamos interpretado todo, y si hemos sido capaces de trasformar el mal en bien. Esta es la verdadera ciencia del artista.

El Señor recibió el día de la Ascensión el Óscar al mejor hombre que ha existido. Allí está desde entonces a la derecha de Dios Padre (cfr. Ef 1, 17-23: Segunda Lectura de la Misa).

Y nos ha dejado aquí para continuar con su misión (cfr. Mc 16, 15-20: Evangelio de la Misa), que consiste en llevar el secreto de la felicidad a todas las gentes del mundo.

NUESTRA PELÍCULA

Nuestra misión es que mucha gente gane su «estatuilla». Éste será nuestro mejor premio: el que ganen los demás. Cuando entremos en el Cielo –que es Hollywood– mucha gente elegante nos aplaudirá a rabiar, trofeo en mano. Pues nosotros les ayudamos a ellos a ganarlo.

Estaremos igual que los que suben a recoger el Óscar, como en una nube, flotando, pero no durante unos días, sino por toda la eternidad.

La que más se alegró de la Ascensión fue María. Por fin Jesús gozaba de toda su Gloria. Ella disfrutaría de un recibimiento parecido el día que subió al Cielo. Es la mejor entre todas las mujeres. Supo cumplir su misión. No era para menos, «la Astilla proviene de tal Palo».

domingo, 2 de mayo de 2021

LA CHAMPIONS


El Papa en su libro sobre Jesús de Nazaret, cita un salmo que explica porqué lo ha escrito: el interés que tiene en conocer mejor al Señor.

Es el Salmo 27,8–9 se refiere a Dios y dice: «De ti ha dicho mi corazón: “Busca su rostro”»

Y continua el Salmo hablando con Dios: «Sí, tu rostro, Señor, es lo que busco; no me ocultes tu rostro, no rechaces irritado a tu siervo»

Esto se lo podemos decir ahora al Señor en la oración: –Nuestro mayor interés es tener amistad contigo. Es así como nunca nos encontraremos solos.

UN EJEMPLO ACTUAL

Desde luego que en la vida existen más cosas que ésta. Como humanos que somos tenemos también otras cosas que nos ayudan a descansar. Por ejemplo los deportes.

En la actualidad algunos equipos de fútbol se juegan su permanencia en Primera División.

No es lo mismo estar jugando con los grandes equipos que bajar al purgatorio de la Segunda.

La fe nos habla de lo que tiene que ser pasión para los cristianos, nuestro principal ejercicio. En definitiva, el Evangelio nos habla de lo que Dios ve como la permanencia en Primera.

EN PRIMERA

Los hombres de todas las épocas se han preguntado siempre cómo alcanzar la felicidad.

Y muchas veces han encontrado tres salidas para conseguirla: el dinero, el placer, y el poder.

Quizá se identifican con las tres concupiscencias de la que habla San Juan: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida.

De esas tres cosas. El dinero es el medio para conseguir cualquier cosa. Y aunque vivimos en una sociedad metalizada, nos damos cuenta que por ahí no anda la felicidad.

Tampoco está en el placer, que aunque ya no es un medio como el dinero, nos afecta interiormente. Pero vemos que no nos llena del todo.

El poder aparentemente atrae más a los mayores que a los jóvenes. Pero se ha dicho que «nadie se escapa de su capacidad de seducción».

En una obra maestra de la literatura y del cine de todos los tiempos se nos relata la historia de un anillo de poder.

¡Que levante la mano aquél que no le guste mandar! El ansia de los hombres por gobernar y mantener su posición –como se demuestra en la política– debe ser arrebatador.

Por eso se ha escrito: «Las alfombras de los salones donde acontecen los traspasos de poderes en los Ministerios y Secretarías del Estado están regadas por las lágrimas de melancolía de los salientes y de emoción de los entrantes». Conmovedor.

Siempre ha sucedido: el dinero, el placer, el poder, seducen. En definitiva buscamos el éxito. Como los jugadores de todos los equipos buscan la permanencia en Primera.

Y el mensaje que nos transmite es otro. Dice Jesús: «permaneced en mí». Jn, 15,4).

Para los cristianos jugar en Primera División es permanecer en Jesucristo.

–«Permanece con nosotros», le decimos al Señor.

Así le dijeron al Señor dos discípulos, horas después de la Resurrección.

Y el Papa el lunes de la octava de Pascua nos decía:

«En estos días (...) oiremos a menudo resonar las palabras de Jesús: “He resucitado y estoy siempre contigo”».

NO SÓLO EN BBC

–Permanece con nosotros, Señor, por se hace de noche cuando Tú no estás al lado.

Este es nuestro ejercicio, nuestro deporte: permanecer en el Señor.

Y nos ocurre que a veces perdemos partidos, oportunidades, y vamos bajando en la clasificación.

–¿He tenido presente al Señor esta mañana?

Pues se permanece en Jesucristo cuando se le tiene presente durante el día. No basta con tenerle presente en los momentos estelares.

Como algunas personas que se relacionan con Dios sólo en Bautizos, Bodas y Comuniones: BBC. Así es muy difícil estar con él de manera más o menos continua.

TRATO

Si queremos permanecer en el Señor, y no sólo ser conocido de BBC hemos de tratarle mucho. Los santos han sido amigos de Dios porque lo trataban continuamente.

Jesús dedicaba mucho tiempo a la oración, a tratar a su Padre Dios, a escucharle.

Porque Dios habla a través de los sucesos de esta vida. Si los vemos con ojos de eternidad, los acontecimientos actuales son minúsculos: pronto los olvidaremos.

¿Dónde están ahora las glorias de la selección española de hace 20 años?

¿Quizá dentro de 200 años ya no guste el fútbol?

Como diría Jorge Manrique, que no es un entrenador argentino, sino un poeta:

"¿Qué fue de las preocupaciones, que teníamos hace 2 años, de los fracasos de hace 20? Nadie se acuerda."
Todo pasa menos nuestra amistad con Dios.

DIOS NO ABURRE

Con el tiempo uno se va dando cuenta de que no hay almas gemelas. Nadie, por muy amigo que sea, puede llegar a comprendernos totalmente. Siempre hay algo que nos separa, que no podemos comunicar. Eso en el mejor de los casos.

Qué pena es estar solo. Sentirse sin posible comunicación, cuando hemos sido creados para relacionarnos. Para conocer y ser conocidos, amar y ser amados.

Hace poco, yendo por la calle con un amigo me decía que la gente mayor estaba muy sola. Me lo hacía ver porque pasamos al lado de una señora mayor que iba sola con una bolsa llena de lechugas.

Al principio pensé: caray qué capacidad de sacarle punta a todo. Pero luego vi que era verdad, hay gente que está muy sola, por lo menos aparentemente.

Digo aparentemente porque te encuentras con personas que viven solas pero que se sienten muy acompañadas por el Señor. Y, dicen, que si no fuera por él se aburrirían.

Una persona que viva bien su vida cristiana no puede sentirse solo, porque Él nos conoce y nos quiere más que nosotros mismos podemos hacerlo.

UNA PETICIÓN URGENTE

El Salmo (116,9–13) viene a recoger un desahogo del Autor: Quiero vivir en presencia de Dios en mi vida corriente. ¡Tengo fe, aún cuando pienso: «Me apalean porque me ven débil»!,
yo que he dicho en mi tribulación: «No hay nadie que quiera ayudarme».

De todas formas ¿Cómo podré pagar a Dios todo el bien que me ha hecho? Lo que haré es beber el cáliz de sufrimiento, llamando al Señor para que me ayude.

Y Él nos dice: –Ten paz, estoy siempre contigo.

JUNTO A NOSOTROS

Jesús está continuamente junto a nosotros, pero no nos damos cuenta. La fe hace que le veamos sin verle. Que le hablemos aunque parezca que no responde.

El Señor siempre contesta. Lo que ocurre es que hay que descubrir la forma en la que habla.

El nos habla más con hechos que con palabras. Porque la Palabra suya ya la pronunció, y suena en nuestros oídos.

Nos habla con hechos, con lo que los teólogos llaman Providencia.

Las cosas que nos ocurren durante el día podemos verlas como venidas de la mano de Dios, aunque nos contraríen.

Sobre todo notar su presencia al pedirnos que le ayudemos a llevar la cruz.

Y es que cuando el Señor nos envía cosas buenas es porque nos quiere, y cuando permite cosas que la gente llama malas, es para ver si le queremos a Él.

JUGAR LA CHAMPIONS

Para ganar en amistad con el Señor hay tratarle en la Eucaristía: se ha quedado no sólo para sus grandes santos, sino para que nosotros también seamos grandes amigos.

Si en la Comunión lo tratamos bien no sólo estaremos en Primera, sino que jugaremos en el mismo equipo de Dios.

Vamos a decirle a Jesús que nosotros queremos recibirle como le recibió la Virgen.

Ella no buscó el triunfo, ni el dinero, ni el placer, ni el gobierno. Ella buscó el rostro del Señor, y se lo encontraba en su casa. Allí donde nadie lo buscaba, allí estaba junto a María.

jueves, 22 de abril de 2021

LA BOLSA Y LA VIDA


PERSONAS GENEROSAS


Aunque parezca mentira, el mundo está lleno de gente generosa. Que dan sin buscar interés: porque ellos son buenos y nos quieren.

Eso de dar sin interés es algo que llama la atención y se valora mucho. Es agradable saber que hay gente dispuesta a ayudar a quien sea.

En la residencia donde vivo, algunos universitarios sacan a pasear a personas enfermas que están en sillas de ruedas. Recortan un poco de su tiempo libre y le quitan tres horas al sábado por la tarde.

Lo mejor es que entre los colegiales se corre la voz y se van apuntando para hacer lo mismo, porque es algo que atrae.

Hay personas que son capaces de prestarnos dinero, o de invitarnos a comer, cosa que sienta muy bien porque a nadie le amarga un dulce.

Hay quienes pierden un fin de semana para dedicarlo a los demás. Se trata de personas normales pero que tiene buen corazón. Hay muchos así.

LA BONDAD DEL VISILLOS

Todavía me acuerdo de un monitor que teníamos cuando hacíamos excursiones con un club de montaña. Le llamábamos el Visillos por el flequillo largo y flácido.

Era la persona más buena que conocíamos (aunque lo que conocíamos no era muy bueno). Teníamos 15 años, mucho nervio, mala intención y mucha fuerza.

El Visillos era paciente, sereno, no se enfadaba casi nunca y, lo que más nos chocaba, era que nos dedicase tanto tiempo.

Hacíamos excursiones a la Sierra de Gredos. Él siempre iba con el que le costaba más andar. Nos daba de su comida, que siempre era mejor, sobre todo lo cacahuetes y los plátanos, que al pobre no le daba tiempo ni acariciarlos. Era un pedazo de pan.

PERSONALIDADES

En el mundo también hay personalidades conocidas que son puntos de referencia: por las cosas que dicen, por cómo viven. Estos no son tantos.

También hay quienes se sacrifican por defender un ideal, o un país. Y estos son ya más escasos. La Madre Teresa de Calcuta es un ejemplo conocido.

LA BOLSA

Hablando en general, la gente suele ser generosa hasta llegado un límite. Ese límite para muchas personas suele ser el «bolsillo». Dicen: «con las cosas de comer no se juega».

Hay que ser generoso pero sin que eso cueste dinero, sobre todo con los tiempos que corren. Generosos sí, primos no.

Por eso un refrán con una cierta ironía aclara: «mucho te quiero, perrito, pero pan poquito». Para muchos, querer a los demás no les puede salir caro.

Sin embargo, Dios es capaz de vaciarse por nosotros: nos entrega todo lo que tiene. Lo explica San Juan: Dios nos ha tenido un amor tan grande que nos ha hecho sus hijos, y nos da todo lo suyo (cfr. 1Jn 3,1–2: Segunda lectura de la Misa).

¿QUIÉN DA MÁS?

Por eso, al hablar de sí mismo, Jesús dice que Él es un pastor que da la vida por sus ovejas (cfr. Jn 10, 11–18: Evangelio de la Misa de hoy).

Dios no sólo nos ha dado todo lo que Él posee, sino que quiso entregar su vida por nosotros. Y para eso nació, y murió con una muerte horrible.

Esto debería bastarnos para tomarnos a Dios en serio. Y, a pesar de todo esto, hay personas que en su vida diaria no cuentan con el Señor.

Incluso lo desechan como hicieron muchos judíos. Y, sin embargo, la vida sin Él no tiene sentido: Jesús es la «piedra angular», y sin su ayuda todo se tambalea (cfr. Hch 8,4–12: Segunda lectura de la Misa y Salmo responsorial: 22).

viernes, 16 de abril de 2021

MENTIROSOS


Jesús les dice a los discípulos que estaba profetizado que el Mesías padecería, resucitaría al tercer día, «y en su nombre se predicara la conversión» (Lc 24,47: Evangelio de la Misa de hoy).

Convertirse es dar un giro total a la vida que uno está llevando. Es algo que implica una cierta violencia. Un esfuerzo grande porque, a veces, hay que cortar con cosas que llevas haciendo desde hace mucho, y ya lo tienes como incorporado a tu manera de ser.

Convertirse cuesta, como a un borracho le cuesta dejar de beber; o a un drogadicto someterse a un tratamiento de desintoxicación. Es una decisión muy fuerte de querer cambiar. Y eso no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.

Vamos a pedirle al Señor la gracia para ser capaces, para querer cambiar de verdad. Es algo que es posible. Es lo que hicieron los apóstoles después de la resurrección de Jesús.

Pasaron de estar tristes, escondidos, sin luchar, bloqueados y temerosos, a salir al mundo y predicar la resurrección y la conversión por haber matado al Hijo de Dios.

HABLAR DE CONVERSIÓN

Por eso nosotros los cristianos después de la Resurrección hablamos de «conversión». Así lo hace San Pedro: «arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados» (Hch 3,19: Primera lectura de la Misa).

Hay gente que no se arrepiente de nada de lo que hace. Incluso repetirían segundo a segundo su vida sin cambiar nada de nada.

Todo el mundo, por muy bueno que sea, hace cosas malas. De algo siempre nos podemos arrepentir. Si hacemos un poco de examen, descubriremos auténticos pecados.

Hace dos años, vino una de las profesoras de Primero de primaria a contarme que en su clase estaban desapareciendo peluches. Yo no daba crédito. Una niña de primero de Primaria es muy pequeña. Total que fui a la clase como capellán del colegio para ver si imponía un poco y explicarles.

Llegué. La impresión es que les imponía más bien poco. Les expliqué que un pecado es algo que le hace daño a Dios y que nunca es bueno cometer pecados. Entonces, se me ocurrió preguntarles: a ver decidme un ejemplo de pecado. Y todas a coro respondieron: robaaaar! Lo peor de todo es que lo dijeron con la misma cara de felicidad como si estuvieran diciendo algo lícito y aceptado, sin ninguna vergüenza. Me fui desolado y comprobando que el pecado original actúa en la niñez.

¿PECADOS?

¿Es que en pleno siglo XXI se puede hablar de pecados? Nosotros estamos acostumbrados a oír –en los medios de comunicación– las cosas que los demás hacen mal, pero al parecer nadie se arrepiente de nada. El mal es lo que hacen los otros.

Reconocer la propia culpa, hoy en día tampoco es algo que se valore, queda raro. Pedir perdón no está de moda, es como de personas extrañas.

EN NUESTRO CORAZÓN

Duele decirlo, pero el mal habita en nuestro corazón. La línea divisoria entre el bien y el mal no está fuera de nosotros. No es que haya «buenos y malos»: sino que en ocasiones actuamos bien y otras veces no.

A veces seguimos los mandatos del Señor, pero otras somos mentirosos, como dice San Juan (cfr. 1Jn 2,1–5: Segunda lectura de la Misa).

NO PASAR PÁGINA

Se trata de que no pasemos página. Como si el mal se arreglara ignorándolo. Lo que hemos de hacer es borrar la página, acudiendo al Sacramento de la Misericordia de Dios: con el agua que brotó de su corazón traspasado Jesús nos limpia mediante la Confesión.

Entonces podremos decir con el Salmo (4,9: Responsorial de la Misa): «en paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo».

Se duerme mejor cuando no tienes remordimientos. Y, puedes pensar que hay gente que peca y duerme a pierna suelta. También les pasa a los gatos. No tienen remordimientos porque no son humanos.

REFUGIO DE LOS MENTIROSOS

Al rezarle a la Virgen podemos decirle: ruega por nosotros, mentirosos, para que nos convirtamos.

En estos días hemos celebrado las primeras confesiones en el colegio. Lo mejor de la ceremonia es cuando las alumnas se van al banco con su madre y hacen juntas el examen de conciencia previo a la confesión.

Van todas con su uniforme y un lazo blanco. Parecen un regalo. Sus almas quedan como nuevas porque sus madres, que son las que las conocen, les dicen todo lo que hacen mal, pecados reales.

Pues, le pedimos a nuestra Madre del Cielo que nos haga descubrir lo que no va, los pecados que cometemos para confesarlos y ser como un regalo para Dios.

viernes, 9 de abril de 2021

LO MEJOR DE DIOS


De lo que Dios está más orgulloso es de su misericordia, de su bondad. Ese es su gran atributo. Todas sus obras están coronadas por su Misericordia.


-Señor te damos gracias por tu bondad, porque es eterna tu misericordia (cfr. Sal 117: responsorial).

El gran poder de Dios es su amor. Por eso perdona siempre. Nos ama tanto que su misericordia actúa si le dejamos.

Eso es lo que realmente vence al mundo. No la violencia o el egoísmo, sino el amor de Dios que se nos manifiesta en la cruz. Esa es la fuente de donde sale su Misericordia (cfr. 1Jn 5,1-6: Segunda lectura).

LA FUERZA DE LA CRUZ

Catalina de Emerich cuenta como, cuando Jesús estaba clavado en la cruz, había un centurión al mando de los soldados que estaban allí. Se llamaba Abenadar.

Tenía los ojos fijos en el cuerpo destrozado del Señor. Había presenciado como perdonaba a sus enemigos. Sintió una profunda emoción.

Cuando Jesús murió y tembló la tierra, la gracia iluminó a Abenadar. Su corazón, orgulloso y duro, se partió como la roca del Calvario; tiró su lanza y dijo: "¡Bendito sea el Dios Todopoderoso, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; éste era justo; es verdaderamente el Hijo de Dios!".

Muchos soldados, al oír las palabras de su jefe, hicieron como él. Abenadar, convertido del todo, dio su caballo y su lanza a Casio, el segundo oficial y se fue en busca de los discípulos del Señor para anunciarles la muerte del Salvador.

VIVIR TRANQUILO

Dios quiere nuestra felicidad, que vivamos tranquilos, serenos. Y una de las cosas que nos dan más paz es pensar en la misericordia de Dios.

Cuenta el Evangelio como los Apóstoles se alegraron al verle resucitado. Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: paz a vosotros.

Con gran poder los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús (Hch 4,32-35: Primera lectura).

Saber lo bien que está dispuesto el Señor ante nuestros errores, aunque hayamos hecho una barbaridad nos ayuda mucho. Dios aplica su misericordia según las necesidades de cada uno.

La humanidad no encontrará la paz hasta que no vaya a la fuente de mi misericordia.

LA VISIÓN DE FAUSTINA

El Señor quiso que el mundo conociera su Misericordia a través de las revelaciones hechas a una santa, Faustina Kowalska.

En una ocasión le decía: «las almas me reconocen como Santo y como Justo, pero no tienen confianza en mi bondad. Y le daba un encargo: Anuncia que la Misericordia es el mayor atributo de Dios».

Una tarde, estando en su celda vio al Señor vestido de blanco y con una mano levantada para bendecir mientras la otra estaba pegada al pecho. De su vestido salían dos rayos, uno rojo y otro blanco o claro.

El Señor le encargó pintar la imagen de la visión y que debajo pusiera escrito: Jesús confío en Ti!

Y le dijo el Señor: prometo que el alma que adore esta imagen no se perderá. Prometo la victoria sobre el enemigo en esta tierra y en particular en el momento de la muerte. Yo mismo lo defenderé.

ROJO Y BLANCO

Hablando del Señor nos dice san Juan: Este es el que vino por el agua y por la sangre: Jesucristo; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre.

Los dos rayos de esa visión representan el Agua y la Sangre. El rayo blanco es el Agua que justifica las almas. El rojo es la Sangre que representa la vida para el alma.

Los dos salen del costado de Jesús después de que la lanza le atravesara el corazón. Representan la confesión y la Eucaristía.

UN CASO REAL

Faustina también cuenta como un día que entró a rezar en la capilla, Jesús le dijo: hija mía ayúdame a salvar un pecador en agonía.

Empezó a rezar la oración a la Divina Misericordia y vio a una persona que se estaba muriendo y que luchaba en su interior.

Su Ángel custodio lo defendía, pero parecía que no podía hacer nada ante la enorme miseria de esa persona. También vio como una multitud de demonios estaban esperando para llevarse aquella alma al infierno.

Mientras rezaba esa oración vio la imagen de Jesús con los dos rayos que salían de su Corazón tocando al enfermo y los diablos que se iban rápidamente. Entonces el enfermo expiró serenamente.

La oración que el Señor le pidió que rezare era esta:-Oh Sangre y Agua que sales del corazón de Jesús como fuente de misericordia por nosotros, confío en ti!

Cuando reces, le dijo Jesús, esta oración con el corazón arrepentido y con fe por cualquier pecador, le concederé la gracia de la conversión.

Vamos a decírsela ahora para que salve a los que van a morir hoy.

CARLOS Y JOSÉ

Esta fiesta la instituyó Juan Pablo II. Y en vísperas de ella, el Papa Grande se nos fue al cielo.

El Papa es el vicecristo. El Padre de todos los cristianos. A través del Papa la misericordia de Dios se hace presente.

Decía una persona que, estando en la plaza de san Pedro, al finalizar una de las ceremonias multitudinarias, pasó el Papa Benedicto en coche. Le impresionó comprobar la mirada que tenía de comprensión y cariño al mirar a la gente.

Así es Jesús. Así es también la Virgen, por algo la invocamos como Madre de Misericordia.

FORO DE MEDITACIONES

Meditaciones predicables organizadas por varios criterios: tema, edad de los oyentes, calendario.... Muchas de ellas se pueden encontrar también resumidas en forma de homilía en el Foro de Homilías